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sábado, 20 de diciembre de 2014
EL ESTRES
El término de estrés se refiere a cualquier exigencia o estímulo que nos produzca un estado de tensión y que pida un cambio adaptativo por nuestra parte.
Estos estímulos pueden ser de muchos tipos: un examen, una boda, una separación matrimonial, un viaje, etc. El estrés es la respuesta inespecífica del cuerpo a la demanda, ya tenga por resultado condiciones agradables o desagradables.
Otra manera de ver el estrés es como respuesta fisiológica. Cuando estamos en una situación de tensión el cuerpo está padeciendo estrés, esta situación implica cambios fisiológicos, motores, nos movemos más rápido, aumenta la tensión arterial, estos cambios también se relacionan con cambios emocionales y conductuales. A más estrés, más padece nuestro cuerpo.
Otros autores no están de acuerdo con la teoría del estrés considerado como un estímulo o como respuesta tensional fisiológica. Dicen que si se considera como estímulo se olvidan las características personales y si sólo se considera como respuesta fisiológica, habría que tener en cuenta que estas mismas respuestas ocurren en situaciones como el enamoramiento, y sin embargo este sobreesfuerzo es positivo para el cuerpo. Para estos autores lo importante es como la persona percibe esta situación.
Hoy en día todo el mundo utiliza esta palabra para referirse al agobio que produce una excesiva cantidad de trabajo o a la desmesurada presión que se puede sufrir en cualquier situación de la vida cotidiana.
El estrés es una consecuencia directa de la sociedad en la que vivimos, en la que cada día nos vemos sometidos a más exigencias y presiones a las que tarde o temprano no somos capaces de dar respuesta. Más que una enfermedad, el estrés es un estado de fatiga que se manifiesta a través de una serie de trastornos físicos y psicológicos.
El estrés se relaciona con las respuestas fisiológicas y psicológicas de un individuo ante los estímulos y demandas de su entorno social. Aunque solemos asociar el concepto con el malestar, en una primera instancia el estrés se relaciona con los procesos de adaptación a las demandas del entorno. En una segunda instancia, cuando la persona es incapaz de dar respuesta a esas exigencias, estamos ante la definición habitual del estrés: un estado de fatiga física y psicológica provocada por exceso de trabajo, desórdenes emocionales o cuadros de ansiedad.
Lic. Carlos Tryskier
www.psicarlostryskier.com.ar
martes, 18 de noviembre de 2014
La identidad en la persona con discapacidad desde la mirada psicoanalítica.
Discapacidad, identidad, familia
y
sociedad.
La familia ha cambiado
Desde la década del ’70 a la actualidad
el concepto de familia se amplió, es más complejo y comenzó a incluir a lo
diferente. Antes, la familia entraba en desasosiego cuando aparecía alguien con
discapacidad, incluso se ocultaba a la persona. En esto hemos avanzado y ahora el sujeto con discapacidad tiene
presencia y es un miembro más. Lo que no ha cambiado es la necesidad de que
sean los adultos quienes legitimen al niño.
La mirada hacia la persona con
discapacidad
Desde el psicoanálisis interesa el sujeto. La mirada hacia la
persona con discapacidad es muy relevante. Si se habla de un pobrecito,
probablemente la persona actuará como tal. Esto será distinto si la mirada es
hacia alguien a quien debemos apoyar teniendo en cuenta sus necesidades.
Antes de que nazca un hijo, las personas
tenemos una idea en mente relacionada con nosotros, nuestra
infancia, etcétera. Si hay una marca, como la discapcacidad, esto puede
recomponerse o no.
Nadie está preparado para el impacto que produce el diagnóstico de
discapacidad, ya que nadie está preparado para lo desconocido. El diagnóstico
precoz puede ayudar pero de todas maneras, el momento de encuentro es
impactante. En esto pueden darse algunas reacciones en distintos momentos:
- “Esto
no nos pudo haber pasado”.
- Bronca:
“¿Por qué a nosotros?
- Recuperación:
Un acomodamiento mental.
- Reorganización:
Adaptación y búsqueda de soluciones.
Diferentes soluciones de la resolución
del duelo
-
Elaboración del duelo por el hijo que se esperaba y se acoge
al hijo de verdad.
- Identificación del hijo con discapacidad con las
carencias propias, viviendo solo para él, renunciando a un verdadero desarrollo
personal.
Hay resoluciones que pueden ser
conflictivas, por ejemplo, sobreexigencias que se le hacen a la persona para
“compensar” la discapacidad y en esto se debe trabajar.
Proceso de separación-individuación
Este
es un proceso que se realiza desde el comienzo de la vida, aunque la
sobreprotección puede dificultarlo. Lo que no se gesta en la infancia, no se
logra fácilmente en la adolescencia. Por eso debemos apoyar este proceso desde
que el niño es pequeño.
También puede estar dificultado por lo
que llamamos “comunicación restringida”: cuando la madre se ocupa de los
cuidados del hijo con discapacidad, el padre debe trabajar para costear los
gastos y se encuentra ausente.
Es importante que el chico no sea
presionado por la expectativa sobre si “va a poder o no”. La seguridad que
tengan los padres habilitará más posibilidades.
Adolescencia y sobreprotección
Los sobreprotegidos no aprenden a
socializar con pares. Un chico con discapacidad intelectual necesita también
salir de la familia para interactuar con otros. Muchos no tienen proyectos. La
familia, a su vez, parece desconocer el paso del tiempo y muchas veces lo sigue
mirando como a un niño.
Adolescencia y sexualidad
Es un tema que asusta a padres y a hijos
adolescentes. Los adolescentes con discapacidad tienen fantasías, como
cualquiera. Los padres tienen que acompañar la edad cronológica y emocional de
su hijo.
Juventud e Identidad
Es necesario atender la identidad de la
persona con discapacidad. Si un joven no puede unirse a su identidad, no puede ser. El síndrome de Down forma
parte del chico. Los padres no deben esconderle este hecho ya que ellos son
parte en la formación de la identidad.
Un joven requiere tener grupos de
pertenencia. Hay que trabajar el tema de la amistad con personas con síndrome
de Down como con cualquier persona.
Lic. Carlos Tryskier
www.psicarlostryskier.com.ar
lunes, 27 de octubre de 2014
CADA VEZ MAS GENTE VIVE SOLA

Divorciados, viudos y hasta solteros sin hijos que apuestan al amor lo hacen cada vez más a través de un nuevo formato de pareja a la medida del siglo XXI: vivir en casas separadas.
Se trata de la tendencia “Living Apart Together” -LAT- (viviendo en casas separadas). Son parejas que priorizan el “estar juntos, pero no revueltos. Las más maduras, y que ya superaron la etapa de crianza de hijos, buscan el enriquecimiento personal y los más jóvenes, mantener su independencia.
Vivir separado de su pareja por elección, puede considerarse una alternativa positiva para relaciones duraderas, sobre todo, luego de haber sufrido malas experiencias por conflictos originados en la convivencia de romances anteriores .
Entre sus beneficios, se destacan la emoción de la vida propia, tener más temas de conversación con la pareja y más tiempo de hacer actividades que al otro no le gustan (por ejemplo, ver fútbol). Además, algunas personas optan por vivir separados para salvar la pareja o para mantener la independencia.
Hace tiempo que el matrimonio tradicional está en crisis.
A veces, las parejas viven en hogares separados. Otros comparten el cuarto una noche sí y otra no. Quieren tener mayor independencia. Esto ocurre marcadamente en parejas jóvenes, y se da ante nuevos paradigmas en la forma de relacionarse y vincularse. La pareja se puede llevar bien y tener una convivencia que escapa a la tradicional.
“Ahora hay mucha más aceptación de la diversidad de formato, y un mayor respeto por las necesidades individuales, que dejan de ser una mala palabra. Está socialmente bien aceptado, aunque el exceso del respeto por la individualidad puede conspirar contra la pareja”.
Tener y propiciar el reencuentro con la pareja permite abrir la puerta al misterio que dispara el deseo (no saber todo del otro) y el encuentro con el otro, permitiendo tener su propio espacio y a su vez compartirlo de común acuerdo y a la necesidad de la pareja.
La modalidad de las camas separadas, al parecer, tiene un correlato directo en la intimidad y el deseo. Sabido es que la rutina mata al amor, o lo adormece. Vivir en estado de novios o amantes es más seductor y hasta más erótico, evitando compartir lo indeseable, escapando de la costumbre y respetando a ultranza los deseos y tiempos personales. El sexólogo Juan Carlos Kustnetzoff, aporta: “Muchas veces mejora la sexualidad de la pareja”.
Este modelo no es apto para celosos. Para que funcione, es fundamental respetar los espacios de intimidad del otro. La confianza es fundamental”. Además, vivir separados es obviamente más costoso, porque hay que mantener dos casas.
Si bien la información no está sesgada en hogares unipersonales con pareja, la última encuesta anual de hogares de la Ciudad de Buenos Aires señala que en los últimos 30 años los hogares unipersonales casi duplicaron su participación, al pasar del 16 al 29%, en particular en las zonas norte y este donde su proporción alcanza el 35% y 37% respectivamente, reflejado también en la mayor construcción de monoambientes.
Esta modalidad se da, sobre todo, en parejas jóvenes y en aquellas cuyos vínculos están desgastados. En estas últimas, la elección de vivir en casas separadas es tal vez el último paso antes del divorcio. Y en ocasiones, sirve para que la pareja se rearme. Así, no vivir bajo el mismo techo puede ser una manera de volver a empezar.
Lic. Carlos Tryskier
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sábado, 4 de octubre de 2014
EL CRAVING: EL DESEO DE CONSUMIR

El
craving se ha definido como un “deseo irresistible de consumir una determinada
sustancia o realizar una determinada conducta”.
El craving, es un fenómeno dinámico,
que varía de unas personas a otras y que incluso en una misma persona es
diferente según la situación y el tiempo de evolución de la dependencia.
Es una
de las principales dificultades que encuentra la persona adicta para mantener
la abstinencia una vez que la ha conseguido.
Las distintas
definiciones de craving tienen los dos siguientes elementos en común:
- El craving es un fenómeno que forma
parte de la adicción tanto tóxica como no tóxica.
- El deseo de
consumir la sustancia aumenta cuando la persona se enfrenta a estímulos
asociados con dicho consumo.
¿Cuál es el objetivo de los tratamientos terapéuticos?
¿Cuál es el objetivo de los tratamientos terapéuticos?
El objetivo en el tratamiento
terapéutico es detectar, conocer, analizar, afrontar y manejar los deseos
de consumo, ya que, estos desaparecen cuándo afrontamos el deseo sin que se
produzca el consumo, es decir, tenemos que romper la relación causal entre craving
(deseo) y recaída.
El craving surgió a
partir de observar cómo muchas personas adictas seguían consumiendo
droga con el paso del tiempo, a pesar de hacer significativos esfuerzos por
dejar de consumir;
Esto llevó a pensar que la razón que empuja a una persona a
realizar de forma compulsiva estas conductas autodestructivas, es la existencia
de un deseo impulsivo, incontrolable e irresistible de consumir esa sustancia
de la que es dependiente, a pesar, de los problemas que le supone.
¿Cuándo
aparece?
Psicológicamente, el craving se
manifiesta tras la abstinencia y puede mantenerse durante un periodo largo de
tiempo, incluso puede darse después de años de abstinencia.
En el abuso y
dependencias adictivas, supone la dificultad de mantener el periodo de
abstinencia, lo que es difícil y produce un alto nivel de recaídas.
El uso frecuente de la droga de forma
continuada, hace que el sistema de estímulo-respuesta no responda de la misma
manera, es decir, el cerebro se modifica y produce menos cantidad de
endocanabinoides y dopamina, por lo que hay una sensación disminuida del placer
y la persona necesitará aumentar la dosis de la droga para conseguir las mismas
sensaciones.
Lic. Carlos Tryskier
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lunes, 29 de septiembre de 2014
LIMERENCIA. LA ENFERMEDAD DEL AMOR
A
fines de la década del 70, la psicóloga estadounidense Dorothy Tennoy,
entrevistó a más de quinientos pacientes enamorados, cuyos resultados plasmó en
el libro Love and
Limerence: The Experience of Being in Love, donde se acuñó
por primera vez el término limerencia.
La
definió como “un estado involuntario interpersonal que implica un deseo agudo
de reciprocidad emocional; pensamientos, sentimientos y comportamientos
obsesivos-compulsivos, y dependencia emocional de otra persona”.
La limerencia se entiende como estar "locamente
enamorado", relacionado a un amor imposible, platónico, con un alto grado
de idealización. Solo puede relacionarse a
través de fantasías, sueños o pensamientos recurrentes referidos a la
persona amada, existiendo como condición un gran deseo
de reciprocidad que no es correspondido.
La
limerencia se trata de un desorden
obsesivo-compulsivo que puede causar daño hacia la propia
persona o al ser amado.
A diferencia del enamoramiento, la limerencia puede durar
meses o años, pudiendo experimentar intensa alegría o extrema desesperación,
que variará dependiendo de la situación. Se siente una timidez extrema,
tartamudeo, nerviosismo y confusión sobre la otra persona, generando miedo al
rechazo y como consecuencia pueden aparecer ideas de suicidio.
Cuando
el deseo no es recíproco, se atraviesa el duelo por la desilusión y la perdida,
pero la persona que padece de
limerencia no consigue atravesar este proceso lógico.
Es importante
diferenciar la limerencia del delirio erotomaníaco. La erotomanía es un
trastorno psicótico caracterizado por la convicción delirante de ser amado por
otro, cuando esto no sucede en realidad.
Lic. Carlos Tryskier
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jueves, 4 de septiembre de 2014
EFECTOS PSICOLOGICOS DE LA MARIHUANA
Algunas de las principales complicaciones para la salud, derivadas del
consumo de cannabis, obedecen a sus efectos sobre el sistema nervioso central.
El uso habitual de derivados cannábicos puede ocasionar dependencia. Y además
su uso puede interferir en los procesos de aprendizaje y afectar negativamente
la memoria, la concentración y la atención.
Existen muchas dudas acerca de la capacidad de esta sustancia para
desencadenar algunas enfermedades mentales. No se ha podido demostrar si la
acción del cannabis se limita a desencadenar problemas psicopatológicos en
personas predispuestas, o si por el contrario cualquier persona corre el riesgo
de sufrir un problema psiquiátrico, como consecuencia del uso de derivados del cannabis.
En cualquier caso, sí es cierto que algunas personas experimentan
reacciones psicopatológicas después de consumir cannabis (crisis de ansiedad,
reacciones paranoides, despersonalización, sensación de pérdida de control,
etc.). Y también hay evidencias de que puede potenciar y agravar en personas
con predisposición a psicosis de tipo esquizoide. El consumo de cannabis y sus
derivados puede afectar muy negativamente a personas con antecedentes de
trastornos psiquiátricos.
Las personas que fuman
porros quizá debieran estar más atentas a su reacción interna (que quizás es
desagradable o incluso angustiosa) que, a cómo les sienta a los demás miembros
del grupo.
Una reacción adversa puede
ser una buena señal para aprender y darse cuenta de que, por los rasgos
psicológicos que uno tiene, esta droga puede hacer daño.
Efectos psicológicos de la marihuana a corto plazo
- Menor concentración y coordinación de ideas.
- Sensación de libertad, confianza e ingravidez (flotar).
- Sensación de relajamiento y tranquilidad.
- Alteraciones en la memoria con respecto a hechos recientes.
- Despersonalización: pérdida momentánea del yo, ejemplo, se puede percibir que se es parte de la naturaleza, como prolongación de ésta.
- Alteraciones en el juicio: dificultad para tomar decisiones y valorar situaciones.
- Disminución de la empatía (ponerse en el lugar del otro), lo que puede provocar olvidarse de los demás.
- Aumento en percepción de sonidos, colores, texturas. Se puede alterar la percepción del tiempo y el espacio.
- Aletargamiento: retardo en el tiempo de reacción.
- Alucinaciones auditivas: se escuchan voces que no existen.
- Alucinaciones visuales: se ven personas y cosas que los demás no ven.
- Psicosis paranoide: siente que lo vigilan y lo persiguen.
Efectos de la marihuana a largo plazo
- Enfermedades respiratorias y pulmonares: cáncer y bronquitis crónica.
- Aumento de los niveles de testosterona y mayor riesgo de esterilidad femenina.
- Disminución de los niveles de testosterona (hormona masculina) con menor número de espermatozoides y dificultad para la fecundación en hombres.
- Disminución del placer sexual.
- Síndrome amotivacional: escasos deseos para actuar.
- Dependencia psicológica.
- Psicosis paranoide con sintomatología semejante a la esquizofrenia (cuadro de locura).
Lic. Carlos Tryskier
www.psicarlostryskier.com.ar
viernes, 29 de agosto de 2014
PORQUE LOS JOVENES CONSUMEN MARIHUANA.? Parte 4 Otros riesgos relacionados con la marihuana.
• Como con la mayoría de las drogas, el consumo de
marihuana compromete el juicio, lo que puede significar una mayor probabilidad
de involucrarse en conductas de riesgo y de sufrir las consecuencias negativas
de estas conductas (por ejemplo, contraer una enfermedad de transmisión sexual,
conducir en estado de ebriedad, o viajar con alguien que está en estado de
ebriedad y tener un accidente de tránsito).
• Además de la psicosis, el consumo crónico de la
marihuana se ha asociado con una serie de efectos psicológicos, incluyendo la
depresión, ansiedad, pensamientos suicidas y trastornos de la personalidad. Uno
de los más citados es el “síndrome amotivacional” que describe una disminución
de motivación o pérdida de interés en participar en actividades que antes eran
gratificantes.
Si este trastorno es un trastorno separado o si es un
subtipo de depresión asociada al consumo de marihuana sigue siendo un tema
controvertido, al igual que la influencia causal de la marihuana sobre
el mismo. Sin embargo, debido al papel del sistema endocannabinoide en la
regulación del estado de ánimo, estas asociaciones parecen factibles. Se
necesita más investigación para confirmar y entender mejor estos vínculos.
• El consumo de marihuana durante el embarazo puede
afectar adversamente al feto. La investigación en animales sugiere que el
sistema endocannabinoide desempeña un papel en el control de la maduración del
cerebro, particularmente el desarrollo de las respuestas emocionales.
En los seres
humanos, los datos son menos concluyentes, en parte, porque es difícil separar
los efectos de las drogas de otros factores ambientales.
Por ejemplo, es
posible que las mujeres embarazadas que consumen marihuana también fumen
cigarrillos o beban alcohol. Estas dos últimas acciones también pueden afectar
el desarrollo del feto.
Sin embargo, la investigación sugiere que los bebés
nacidos de mujeres que usaron marihuana durante el embarazo muestras
alteraciones neurológicas sutiles y, en su niñez, pueden mostrar una
disminución en las habilidades necesarias para resolver problemas, en la
memoria y en los procesos de la atención.
Sin embargo, no está clara la medida en que estos efectos
reflejan el consumo de marihuana o el consumo de otras drogas.
Lic. Carlos Tryskier
www.psicarlostryskier.com.ar
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