En este blog encontrarás información sobre cursos, talleres, artículos y notas de interés, promoviendo el debate y la reflexión relativos a la salud mental.
miércoles, 9 de abril de 2014
jueves, 3 de abril de 2014
PORQUE HABLAR DE AMOR...?
Porque ocupa un lugar importante y significativo en nuestras vidas.
Nos atraviesa y atrapa, está en los mitos, en la poesía, en la ópera, el
teatro, en los medios de comunicación, en todos los aspectos de la vida
cotidiana.
El amor puede ser apasionante siempre que no se convierta en pasional.
Hay diferentes amores: románticos, con /sin compromiso, incondicional o
maternal, de amistad, universal o espiritual, al arte, a la naturaleza, amor
filial, fraternal, entre hombre y mujer, mujer y mujer, hombre y hombre,
tierno, platónico, sexual, cada uno con su historia singular, etc.
Los casos de marasmo infantil nos demuestra que no se puede sobrevivir
sin amor ante la privación emocional durante el primer año de vida. Cerca del
año 1200el emperador Federico II, lo comprobó con 30 niños a los cuales no les
hablaron ni estimularon; murieron antes de los 3 años.
El amor que se engendra en la falta, no es el mismo que lleva a la completud.
El amor así narcisista ”de 2 hagamos 1”,
por un lado unifica y por otro puede arruinar la relación, porque aburre borrar
las diferencias ya que uno encuentra al otro en el complemento o suplemento.
Propiciar el encuentro en la falta de cada uno, y así relanzar el
deseo,,,el enlace amoroso del encuentro.
Pero tiene que quedar un resto de insatisfacción. No se trata de
fusionarse con el otro, sino de caminar uno al lado del otro , con madurez, autonomía
personal y emocional, acompañarse, gustarse, escucharse y compartir en un
crecimiento y respeto mutuo.
En el amor tomamos contacto
con algo del misterio del otro, pero no con la totalidad de su ser, eso nos
permite anhelar un nuevo encuentro.
Lic. Carlos Tryskier
miércoles, 26 de marzo de 2014
LA PAREJA.
LA
PAREJA. 1ra. PARTE
Es un
proceso complejo abierto a múltiples fracasos y extravíos, ya que se debe
articular un pacto deseante que no desconozca la propia libertad, a la vez que
respete las diferencias del otro.
Una
relación que no implique ni el sometimiento, ni la sumisión del otro y que
permita desplegar los roles sexuales en sus diferencias.
Es
difícil relacionar, amor, deseo y pasión. El amor se relaciona mas con la
idealización, y el deseo con la pasión.
La
patología emerge cuando “se ama sin deseo
ó se desea sin amar”(Freud).
Fuerte
disociación entre el objeto edípico idealizado o su opuesta denigración.
El
otro no debe completarme, sino complementarme.
El
enamoramiento es solo pasión efímera y fugaz?
Todo
encuentro de 2 personas es un reencuento al menos de a 3.
En la
pareja hay pactos formales explícitos e implícitos que exigen permanencia,
estabilidad y seguridad, pero el deseo es errático, mutante, con una estructura
inconsciente de insatisfacción, lo que crea una tensión entre las leyes de la
cultura (a través de los mandatos) vs. las del orden del deseo.
Hombres
y mujeres deben estar bien situados en sus lugares (posiciones) y poder
desplegar sus componentes opuestos (femeninos y masculinos) ayudado por el
otro. Sin resolver este conflicto la pareja… tiende a fracasar.
Una pareja disfuncional tiene entre otras características:
- falta de comunicación
- tensión constante
- algun tipo de relación con las adicciones
- ausencia de compatibilidad, emocional y sexual
- aspectos relacionados a la autoestima
- infidelidades frecuentes
- incomodidad, abusos, violencia (física, psíquica o verbal)
Lic. Carlos Tryskier
www.psicarlostryskier.com.ar
miércoles, 19 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
CRISIS...EN LA MEDIANA EDAD...? 2da.Parte
BUENA CRISIS, MALA CRISIS...
Carl Jung decía sobre la crisis de la mediana edad: “Desde la mitad de la vida hacia adelante, solo
permanece vital aquel que está preparado para morir con vida.”. Eso
significa que, en esa etapa de cambio de visión de las cosas, de renovación de
la personalidad, los gustos y las actitudes, quien la supera exitoso es quien
admite el final de otras etapas pasadas y acoge con serenidad la siguiente.
Por el contrario, hay personas a quien esa crisis de identidad
les confunde e inquieta, pensando en la vejez como algo próximo e inasumible, hasta
el punto de que desean volver a la juventud, adoptando actitudes y formas de
vestir y comportarse meramente juveniles, que les hacen verse desfasados y no
hacen más que complicar su transición a la edad madura. Otros, reaccionan en
actitud de huída, y rompen con sus costumbres, su hábitat o incluso sus
círculos familiares o sociales.
De ahí que exista un alto índice de divorcios, repentinos e
incomprensibles para los allegados, en hombres de esa franja de edad. Y algunas
personas llevan ese darse cuenta de la nueva etapa al ámbito de la desilusión,
la desgana y el sentirse fracasados o insignificantes, o demasiado “viejos” para seguir
soñando y teniendo nuevos proyectos, lo que conlleva un encerrarse en sí mismo,
renegar del mundo y temer la llegada de enfermedades, la senectud o la muerte.
La madurez no es una renuncia a los sueños de juventud, ni un
declive hacia la vejez, sino un nuevo comienzo desde la coherencia, la
retrospección y la ilusión madurada.
Lic.CarlosTryskier
www.psicarlos tryskier.com.ar
miércoles, 5 de marzo de 2014
CRISIS EN LA MEDIANA EDAD...?
El reconocido psiquiatra, psicólogo, escritor y filósofo,
investigó y profundizó en la llamada “crisis de la mediana edad”, a la que
dedicó un significativo lugar en sus obras.
Decía Jung que la mediana edad es “el atardecer de la vida” y que es tan importante como “la mañana”, es decir, la adolescencia y
juventud, pero regida por distintas leyes. De ese modo, tanto para Jung como
para muchos otros estudiosos de esa etapa de la vida humana, esos son años en
que la persona sufre cambios tanto físicos como psicológicos de vital
trascendencia.
Jung escribió que, en esa fase, es relevante darse cuenta de
esos cambios, admitirlos y asumirlos como un capítulo más de la vida, y no
dejarse llevar por los miedos e insatisfacciones recurrentes que surgen durante
esos años de cambios físicos y mentales Es un tiempo no solo de cambio, sino de
reajuste de la propia imagen y la propia experiencia. Es cuando, el individuo,
empieza a preguntarse qué ha hecho con su vida, quién es y hacia dónde va y,
desde luego, hacia dónde quiere ir realmente.
Según Jung, la primera mitad de la vida mantiene al ser humano
ocupado en formarse y autoafirmarse, dejando de lado esa otra parte
inconsciente que él llama “el ánima o el
ánimus”, y que relaciona con los arquetipos maternal y paternal; la
segunda mitad de la vida es el momento en que el ánimus y el ánima, esa parte
espiritual inconsciente, “en sombra”, vuelve a resurgir y debería ser
reconocida y reintegrada en la personalidad del individuo, para poder renovarse
y seguir creciendo.
Para Jung, la pregunta correcta ante la crisis, o cambio, de la
mediana edad no sería la de “¿qué ha
pasado?”, sino la de “¿qué
quiero que pase?”. Es decir, Jung aboga porque, ese periodo de la
vida, es cuando cada uno de nosotros intenta integrar sus sueños acallados, su
potencial negado y sin realizar, sus verdaderos deseos para su vida, a ese “yo”
que ha ido forjando durante los primeros años. Es la hora de sentirse uno
mismo, de reconocerse, desarrollarse y madurar como ser humano completado.
Lic.Carlos Tryskier
www.psicarlostryskier.com.ar
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